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escrito por Ministerios Verbo   
miércoles, 17 de mayo de 2006

Nuestro Señor Quiere Que Nos Entregemos a Él

¡Discípulo! ¿Puedes oir la voz de Jesús llamandote?

¿Está llamandote porque eres un discípulo? ¿O está llamndote para que seas un discipulo verdadero de Él?
En la vida cristiana sencillamente no hay como escapar la realidad que Cristo no está buscando meramente creyentes. Está buscando discípulos—personas enteramente rendidos a su voluntad, personas que pueden decir con todo su ser lo que dijo el profeta Isaias, “Heme aquí, Señor. Envíame a mí”; personas que pueden afirmar, “Sí, mi Dios, yo ya te presenté mi cuerpo en sacrificio vivo. Sé que es mi culto racional. Estoy a tu servicio”.

Uno de los mensajes básicos de la Iglesia Cristiana Verbo en su inicio fue el discipulado. En aquel entonces la palabra “discipulado” no quería decir, como hoy en día, una enseñanza o un estudio bíblico de jóvenes o algo semejante. “Discipulado” quería decir que una persona con más experiencia cristiana y mas entendimiento de la Palabra de Dios se relacionaba con una persona de menos experiencia para ayudarle crecer en santidad y servicio. Los dos sabían claramente que estaban siendo guiados y formados por el Espíritu Santo, no por el antojo del discipulador.

Se entendía que la relación exigía un compromiso de parte de los dos a seguir los caminos de Dios, dedicarse al servicio del Reino de Dios, hacer Su voluntad, no estar aferrado a las cosas de este mundo pasajero, y no volver atrás. Lo que dijo Pablo a Timoteo en 2 Timoteo 2:2 ilustra la relación, “Lo que oíste de parte mía mediante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”.

Es más, ser un discípulo fue considerado el estado normal del creyente. Hoy la gente piensa en llevar el Reino de Dios a sus trabajos, a la escuela, o influenciar en la politica, la education, u otro area de la vida humana. Su concepto es algo como, “Yo soy profesor de primaria. Voy a manifestar el Reino de Dios en la escuela donde trabajo”.

El problema de ese tipo de pensar es que no requiere un cambio radical. No requiere una entrega de la voluntad propia a la voluntad de Dios. Es más o menos hacer algo por Jesus, como si fuera que Jesús necesitaba que alguien hiciera algo por Él. La orientación correcta no es que yo uso mis talentos y habilidades para el reino, sino que yo me rindo completamente a Él para que Él haga lo que quiere por medio de mí.

Esto es ser discipulo. Jesus dijo en Lucas 14:26-27, 33, "Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y aun su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y cualquiera que no toma su propia cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discí-pulo...Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo”.

Dios nos llama a una vida radical, no a una vida en la cual medimos si nos conviene o no entregarnos al servicio del Señor, y a cual grado. Imaginen la decisión que tomaron los primeros discipulos cuando en Marcos 1, Jesus pasó al lado del lago de Galilea, y viendo a Pedro y su hermano Andrés, los llamó, "Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres."

LA Bíblia nos dice que, “De inmediato dejaron sus redes y le siguieron”.
Al ir un poco más adelante, Jesús vio a Jacobo hijo de Zebedeo y a su hermano Juan en su barca arreglando las redes, y los llamó. Dice Marcos 1:20, “...ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca junto con los jornaleros, se fueron en pos de él”.

Estos hermanos—igual a nosotros—tenian obligaciones familiares, compromisos de trabajo, y planes para su futuros, pero en el momento que Jesús los llamó, dejaron todo para seguirlo. Ellos no trataron a llevar el Reino a lo que estaban haciendo. Ellos se entregaron al Rey, y dejaron que Él difinese lo que ellos iban a hacer en el Reino.

Es éste el compromiso apostolico que es parte esencial del fundamento sobre el cual la iglesia Verbo construyó obras tan grandes y revolucionarias en misiones y escuelas, y al la vez impactó la politica, negocios y la sociedad en general. Es éste el nivel de entrega al cual Dios nos está llamando para la proxima fase de expansión del ministerio y del Reino.

¿Estarás tu en la punta de la lanza de este nuevo mover? ¡Sí! Entonces, no estes engañado. Los que van a participar son los que responden positivamente a esta declaración de Cristo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará (Marcos 8:34-35).

 

 
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