
| LA SOLUCION PARA LA CRISIS ACTUAL: VIVIENDO EL EVANGELIO DE PODER |
|
|
| escrito por James Jankowiak | |
| viernes, 20 de marzo de 2009 | |
|
Estimados Hermanos, Parte de lo bueno es que Dios está advirtiendo a Su iglesia de los cambios necesarios para que seamos una iglesia gloriosa, victoriosa y exitosa en la manifestación de Su Reino, que es la única solución viable para la condición humana. Ahora bien, un nuevo estudio sobre la condición religiosa de los Estados Unidos dice que el 76 % de los estadounidenses se llama cristiano (que incluye hasta Testigos de Jehová, Mormones, etc.) comparado con el 86% que se registró en 1990…Entre los llamados cristianos, la encuesta confirma que muchos están saliendo de las denominaciones por un cristianismo más genérico. Algo importante en el estudio dice que: “Durante este período de 18 años, el número de cristianos subió a 22 millones, pero en términos de la población, aún con este crecimiento, su porcentaje general declinó. El crecimiento fue mayor entre la gente que se declaró no denominacional, nacida de nuevo, evangélica o sencillamente `cristiana´”. Estimados Hermanos, Parte de lo bueno es que Dios está advirtiendo a Su iglesia de los cambios necesarios para que seamos una iglesia gloriosa, victoriosa y exitosa en la manifestación de Su Reino, que es la única solución viable para la condición humana. Ahora bien, un nuevo estudio sobre la condición religiosa de los Estados Unidos dice que el 76 % de los estadounidenses se llama cristiano (que incluye hasta Testigos de Jehová, Mormones, etc.) comparado con el 86% que se registró en 1990…Entre los llamados cristianos, la encuesta confirma que muchos están saliendo de las denominaciones por un cristianismo más genérico. Algo importante en el estudio dice que: “Durante este período de 18 años, el número de cristianos subió a 22 millones, pero en términos de la población, aún con este crecimiento, su porcentaje general declinó. El crecimiento fue mayor entre la gente que se declaró no denominacional, nacida de nuevo, evangélica o sencillamente `cristiana´”. ¡Ojo! Lo que pasa en el mundo religioso de los Estados Unidos es un buen indicador de lo que probablemente pasará en América Latina, como lo que pasa en Europa es un indicador de lo que pasará en América del Norte. Hoy en día Europa está viviendo en lo que se llama una sociedad post-cristiana. Algunas denominaciones como la Anglicana y Luterana están subsidiadas por gobiernos, pero la asistencia es mínima. La iglesia evangélica es casi inexistente. En España, por ejemplo, el porcentaje de la población que se identifica como evangélica es aproximadamente 0.5 y una buena parte de esta gente no es exactamente española sino gitana, rumana, o residente extranjera. Aún la iglesia Católica es más una institución social y cultural que una fuerza espiritual. Los estados están siguiendo el rumbo de Europa. Más y más personas no creen que Dios existe, o si existe, es irrelevante. Los enormes gastos en edificios de iglesias, campañas evangelísticas, televisión, música, libros y radios cristianas, no han conseguido mejorar el porcentaje de cristianos en la población. Las iglesias tradicionales como la Presbiteriana, Metodista y Episcopal son las que más perdieron adherentes. Las llamadas mega iglesias independientes, por el otro lado, son las que crecieron, de apenas 200,000 seguidores en 1990 a más de 8 millones hoy en día. Lo que es interesante es que las iglesias pentecostales han mantenido su porcentaje de 3.5 durante estos años. ¿Qué podemos decir de estas estadísticas en relación a futuras tendencias en Hispanoamérica? Primero, en muchos lugares el evangelio está creciendo. Ecuador es un ejemplo. En otros lugares como Guatemala, el crecimiento del cristianismo del tipo “nacido de nuevo” está más o menos acompañando del crecimiento de la población. El gran avivamiento de los años 1980 es una memoria. Mientras, las iglesias hispanoamericanas y brasileñas están siguiendo los modelos de los Estados Unidos, ya sean modelos denominacionales o de las grandes mega iglesias. Parece que en nuestros países las denominaciones, sean evangélicas o pentecostales, ya no tienen la atracción de antes. Son vistas como demasiado tradicionales, sin responder a las necesidades de los jóvenes y resistentes a cambios culturales. En el corto plazo las iglesias que están creciendo son las del corte de las mega iglesias: Pastores estrellas, conferencistas, predicadores y músicos invitados de renombre, énfasis en superación personal, y muchos programas de índole social que atienden las necesidades de sus fieles. El problema de este tipo de iglesia es que existe la posibilidad de que no promueva un buen discipulado porque su éxito gira alrededor de un mensaje pragmático, terapéutico, no basado en atención a la sana doctrina aplicada a la vida, sino a lo que motiva a la gente en su búsqueda de resolver problemas personales, encontrar el éxito material y tener mejores relaciones afectivas. El resultado de esto es desarrollar un pueblo más interesado en lo que Dios puede hacer por ellos que en lo que Dios quiere hacer por medio de ellos. Otro peligro es que estas iglesias no enfatizan entendimiento doctrinal, una situación que tiende a limitar la fuerza espiritual de sus miembros, debilitando su habilidad de vivir y compartir su fe claramente con otros. Aunque esta estrategia de “relevancia a las necesidades de la gente” o “sensibilidad al buscador de soluciones para su vida” funciona bien a cierto nivel, su enfoque a menudo es el individuo, no Dios. ¿Cuál debe ser nuestra postura? Jesús no estaba avergonzado de predicar un evangelio de arrepentimiento, nuevo nacimiento y entrada al Reino de Dios. El apóstol Pablo no estaba avergonzado de predicar del Cristo que fue crucificado y quien resucitó de los muertos por el perdón de pecados y reconciliación con Dios. Nuestro objetivo debe ser de predicar el Evangelio Completo que primero aviva el espíritu del hombre y de allí le indica los pasos hacia el bienestar de su alma y su cuerpo, como dijo el apóstol Juan a su amigo, Gayo, “Amado, mi oración es que seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma. Pues me gocé mucho cuando venían hermanos y daban testimonio de tu verdad, es decir, de cómo andas en la verdad. No tengo mayor gozo que el de oír que mis hijos andan en la verdad (2 Juan 1:2-4)”. Segundo, de los resultados de la encuesta norteamericana es obvio que muchos de los medios y métodos evangélicos en los cuales se gastan enormes cantidades de dinero y que se consideran efectivos para conseguir nuevos conversos, no son tan efectivos. No es que no funcionen, es que no son tan efectivos. Lo que sí es muy efectivo es el evangelismo personal cristocéntrico, particularmente a través de una relación con la persona que está siendo evangelizada (compañero de trabajo, vecino, pariente, etc.). Nuestros miembros tienen que recibir entrenamiento en este evangelismo y estar animados continuamente a practicarlo. Pero hay más ingredientes: En un mundo crecientemente secular y humanista donde la evolución se presenta como la explicación por el origen de vida y el relativismo (tú crees lo que crees y yo creo lo que creo y todo es aceptable si nadie es herido en el proceso, como si fuera posible, por ejemplo, no ser herido por relaciones sexuales fuera del matrimonio o por homosexualismo, aún si las partes están de acuerdo), parece anti-científico pensar que un libro como la Biblia tiene respuestas no sólo para el origen divino de la vida sino para la conducta, fines individuales y colectivos. Por eso, para ser convincente hoy en día, una exposición de salvación tiene que incluir el elemento de lo sobrenatural. El poder de Dios en señales, prodigios, milagros, sanidades debe confirmar la palabra del evangelio. La Palabra de Dios en cristianos que viven la vida de Jesús, tiene que confrontar y vencer con poder las mentiras del materialismo que han tomado cautivas las mentes de la humanidad. Tercero, los evangélicos, con su casi adoración a la Biblia, piensan a menudo que la exposición de escrituras es suficiente para convencer a los incrédulos o cambiar vidas. La realidad es que es el Espíritu Santo quien hace estas cosas cuando hace viva la Palabra de Jesús en vidas, causando sanidades a todo nivel del ser humano, conduciéndole a transformaciones permanentes. O sea, es la Palabra viva y aplicada a nuestras vidas por el Espíritu que cuenta, no meramente el contenido de la Biblia. Jesús dijo, “Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed a las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre (Juan 10:37-38)”. Las “obras” son las manifestaciones del poder de Dios. Si el evangelio va a crecer en nuestros países es porque no va a ser sólo palabra sino Palabra con Poder. Nuestra gente tiene que estar entrenada en el Evangelio del Reino: Tenemos un Dios Todopoderoso que dice de sí mismo que es Amor y que ha determinado hacer grandes cosas por y para los que en Él creen. Tanto amó al mundo que nos dio el Camino a la salvación y vida eterna en la persona de su Hijo Jesús. Ama. Perdona. Es compasivo, misericordioso. Tiene las soluciones para todos los problemas, enfermedades y heridas de la vida y las manifiesta soberanamente y por medio de los que actúan según Su voluntad. Cuarto, tenemos que enseñar que el deseo de Dios es que se haga Su voluntad aquí en la tierra como en el cielo, tal como Jesús nos enseñó en el Padre Nuestro. Tenemos que creer que Dios quiere hacer Su voluntad en el cielo aquí en la tierra por medio de nosotros que formamos este extraordinario sacerdocio de los creyentes. A la medida que nos entregamos a Dios para ser agentes de Su voluntad divina en la tierra, experimentamos creciente transformación en nuestras vidas y nos encontramos siendo medios de la transformación de la sociedad. Esto cuesta. Cuesta que actuemos por fe, pero ya sabemos que los justos viven por fe. A nosotros nos toca predicar el Evangelio del Reino que consiste, entre otras cosas, en anunciar que él, por la ejecución de Su voluntad divina en la tierra con palabras acompañadas de poder, resuelve todo lo malo en la condición humana. Si no actuamos como sus agentes de la ejecución de Su voluntad, estaremos condenados a ver los logros del verdadero cristianismo perder su ímpetu en América Latina tal como pasó en Europa. Estamos en uno de los momentos más monumentales de la historia moderna. El mundo se apoyó en sus grandes políticos y sabios financistas, gastó endeudándose contra toda enseñanza bíblica y ahora está buscando respuestas con políticas mal avisadas que a largo plazo sólo van a generar más inestabilidad y pobreza. Gracias a Dios, nosotros tenemos la respuesta: Cristo en nosotros, la esperanza de gloria. Esta respuesta tiene que ir a las calles, casas, cárceles y a donde se encuentra la humanidad, pero tiene que hablar escucharse más fuerte que todas las mentiras del sistema fallido de este mundo. Esta manera de hablar más alto es por medio de nuestra fe en lanzarnos a predicar salvación y transformación a la imagen de Dios, acompañando nuestras palabras con todo el poder y los dones del Espíritu Santo necesario para convencer este mundo que Dios es, y es el galardonador de los que le buscan. ¡Todo es posible si puedes creer! |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|