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Sembrar y Cosechar Imprimir E-Mail
escrito por Daniel Garcia   
martes, 31 de enero de 2006

SEMBRAR Y COSECHAR

Por: Daniel García D:

Introducción: Los principios son reglas o normas de conducta que orientan la acción, Los principios son indiscutibles, y Dios en su palabra lo afirma y lo ratifica que no se puede gozar de madurez si no hay disposición a escuchar y practicarlos. Los principios, nos dan seguridad, confiabilidad y un gran impacto. Ministerios verbo enseña y fomenta en sus miembros estos principios que son parte fundamental de la Biblia que es la Palabra de Dios.

Algo importante de mencionar es que se trata de leyes naturales de carácter general, máximamente universales, como, por ejemplo: amar al prójimo, no mentir, respetar la vida, etc. Estas leyes naturales actúan independientemente de nosotros tengamos conocimiento o no de ellos.

Sembrar y Cosechar es una ley natural que Dios estableció para el hombre mientras exista la tierra. Esta ley es inevitable, así como lo es la ley de la Gravedad y el hombre nada puede hacer contra ella. Bien haría el hombre en comprender como funciona esta ley de Dios para aprender de ella y ponerla a funcionar para su propio beneficio. Miremos en lo natural a la Agricultura para entender como funciona esta ley del Reino de Dios:

"Mientras la tierra exista, habrá siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, y días y noches." Génesis 8:22 (NVI)

Jesús continuó: "El reino de Dios se parece a quien esparce semilla en la tierra. Sin que éste sepa cómo, y ya sea que duerma o esté despierto, día y noche brota y crece la semilla. La tierra da fruto por sí sola; primero el tallo, luego la espiga, y después el grano lleno en la espiga. Tan pronto como el grano está maduro, se le mete la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha." Marcos 4:26-29 (NVI)

I. LA COSECHA ES DE ACUERDO A LO QUE UNO SIEMBRA

No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe. Gálatas 6:7-10 (NVI)

“La experiencia me ha enseñado que los que siembran maldad cosechan desventura.” Job 4:8 (NVI) Lo anterior es una advertencia para aquellos que siembran crimen y maldad, sepan pues que su maldad los alcanzará!

Nótese que lo que esto quiere decir con toda claridad, que la cosecha va a ser un resultado inexorable de la siembra, sea esta buena o mala, es cuestión de tiempo tal como lo dice el verso 9 de Gálatas 6 "a su debido tiempo". Así como en lo natural la siembra de un grano de maíz o fríjol lleva un debido proceso, es decir cierto período de tiempo tiene que transcurrir para poder ver el resultado de esa siembra, asimismo sucede en lo espiritual. Uno no siembra un grano de maíz hoy y va al día siguiente a ver si ya hay una mazorca... no! Esto es un proceso...

Los versos anteriores nos hablan claramente de ACTITUDES, de hacer el bien, de compartir lo que tenemos y ser generosos con nuestro prójimo, sabiendo que hay una promesa de parte de Dios para aquel que siembra y si lo hace abundantemente también abundantemente cosechará.

La actitud que tomemos hacia la vida es sumamente importante los estudiosos dicen que la vida de una persona es en un 10% lo que le sucede y un 90% la manera en que responde a ello. La actitud que adopto es más importante que mi pasado, mi educación, mi dinero, mis éxitos y fracasos, mi fama y mi dolor y lo que otros piensan o dicen de mi, mi posición social o mi tragedia.

La actitud que adopte en responder será lo que me detenga o lo que me anime a continuar. Si tengo una “buena actitud” o sin tengo una “buena siembra” no habrá barrera demasiado alta, ni sueño demasiado grande que no se cumpla en mí; esto trae como consecuencia una acción y efecto poderoso de beneficio para mi vida.

Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará. 2 Corintios 9:6 (NVI)

II. ¿CUÁL ES MI CAMPO DE SIEMBRA?

Hay un dicho popular que dice: "Haz bien y no mires a quien", pero la escritura dice: “Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.” (Gálatas 6:10 NVI)

a) ¿Cómo sabré la cantidad de la cosecha? De acuerdo a cantidad de la siembra. Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará. (2 Corintios 9:6 NVI)

Al igual que las leyes espirituales, las leyes terrenales tienen su equivalente en lo natural. Tomemos nuevamente el ejemplo del grano de maíz: No es lo mismo sembrar una manzana de tierra con maíz que sembrar 10 manzanas de tierra con maíz... sabemos que en igualdad de condiciones las 10 manzanas de tierra sembradas rendirán más cosecha que una sola manzana. Esto es una ley natural y UNIVERSAL, es decir, funciona con gente nacida de nuevo como con no creyentes en Cristo Jesús en cualquier lugar del mundo:

Y vamos aún a profundizar un poco más para demostrar que esta ley es una LEY UNIVERSAL, es decir que una persona sin ser nacida de nuevo practica elementos de generosidad como ayudar a los pobres, beneficiar a las viudas, a los huérfanos etc. Y sin saberlo practica aspectos del Reino, recibirá recompensa en la abundancia de bienes en virtud que Dios respalda su palabra. Caso contrario de un “nacido de nuevo” que a pesar de “conocer a Dios,” escuchar poco o en abundancia sobre las leyes del Reino pero por no tener una mente renovada pasa desapercibido en practicar estas leyes del Reino, definitivamente su vida experimentará frustración.

b) ¿Quienes pueden sembrar?

La verdad, todos los hombres somos sembradores! Sembramos actitudes, tiempo, dinero, esfuerzo, labores, etc.

El hombre debe ser guiado por sus firmes creencias en todo aquello que lo dignifique como creación de Dios. El hombre debe basar su vida en principios y no en las circunstancias que lo rodean.

Si siembras un pensamiento cosecharás una actitud...

Actitud Acción

Acción Hábito

Hábito Carácter

Carácter Destino

La Biblia que es la Palabra de Dios declara:

Unos dan a manos llenas, y reciben más de lo que dan; otros ni sus deudas pagan, y acaban en la miseria. El que es generoso prospera; el que reanima será reanimado. (Proverbios 11:24,25 NVI)

Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor; Dios pagará esas buenas acciones. (Proverbios 19:17 NVI)

El que ayuda al pobre no conocerá la pobreza; el que le niega su ayuda será maldecido. (Proverbios 28:27 NVI)

Y quien dé siquiera un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por tratarse de uno de mis discípulos, les aseguro que no perderá su recompensa." (Mateo 10:42 NVI)

Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará. (2 Corintios 9:6 NVI)

III. ¿QUÉ DEBO HACER PARA CAMBIAR LA COSECHA?

a)Cambiando la siembra.

Y para lograr eso debemos reprogramar nuestra mente con la mente de Cristo, es decir renovar nuestra forma de pensar de acuerdo a la palabra de Dios.

La naturaleza de pecado en el hombre va siempre en contra del pensamiento de Dios, caminamos en una cultura de imposibilidad, se necesita ver para creer dice el mundo pero la Palabra de Dios dice lo contrario ¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios? --le contestó Jesús. (Juan 11:40 NVI)

El pensamiento del mundo dice: Yo no tengo, por lo tanto no doy; y Dios en su palabra dice lo siguiente: Hay quien reparte, y le es añadido más, y hay quien retiene lo que es justo, sólo para venir a menos. (Proverbios 11:24 LBLA)

Conclusión: El corazón de Dios es siempre darnos en abundancia con toda clase de bendiciones, es decir tener siempre todo lo necesario para compartir de su amor en toda clase de buenas obras; al final el bien o mal volverá a nosotros, nos conviene caminar en toda sabiduría haciendo que nuestras obras sean buenas para que la COSECHA sea siempre fructífera.

El Espíritu Santo quiere usarte, quiere levantar tu vida a niveles muy altos en el Señor, quiere revelarte cosas grandes y ocultas que tu no conoces, que en todo tu ser corran ríos de agua viva; que compartas lo que Jesús te ha dado en tu trabajo, en el colegio, en la Universidad, en tu familia. Donde quiera que te muevas puedas sentir la presencia de Dios, su Unción poderosa, pues no sabes el mal que puede venir sobre el país “Echa tu pan sobre las aguas, que después de muchos días lo hallarás.” (Eclesiastés 11:1 LBLA)

 
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